VOCES DE OTOÑO — Eltiempohabitado’s Weblog

Cuando la vida es paso que seduce al tiempoy el viento se estremece en la ventanaescuchando las voces de los pájaros… Cuando el silencio juega con los sueñosy la tarde se aleja por el puente colgantedel intervalo que mueve sus caudales… Cuando el musgo se abraza a las piedrasy la luz sonríe entre los verdes […]

VOCES DE OTOÑO — Eltiempohabitado’s Weblog

Sanar es cambiar — Sofrodynamia® y Salud

Cuando estamos enfermos hay algo que queremos todos los seres humanos, queremos sanar. Este hecho tan simple supone un cambio, pasar de un estado de enfermedad a otro de salud. El proceso de sanación, pues, puede enfocarse como un proceso de cambio. Y no cualquier tipo de cambio, sino un cambio ligado al aprendizaje. Podría […]

Sanar es cambiar — Sofrodynamia® y Salud

Miedo y salud — Sofrodynamia® y Salud

Si quieres enfermar no hay nada mejor que cultivar el miedo. Miedo y salud no se llevan bien. Hoy día la ciencia conoce perfectamente el impacto negativo que el miedo intenso produce en nuestro organismo, ya que da lugar a una reacción estresora generalizada y bloquea el sistema inmunitario, aumentando los corticoides y disminuyendo, entre […]

Miedo y salud — Sofrodynamia® y Salud

La mente que indaga y el sesgo de rebaño — Sofrodynamia® y Salud

Según he leído, Einstein, cuando era joven se preguntaba “¿cómo vería el mundo si cabalgase montado sobre un rayo de luz?” Mantener abierta dicha pregunta, junto con su enorme talento no exento de un colosal esfuerzo, culminó en importantes teorías científicas y avances para la física en particular y para la humanidad en general. Porque […]

La mente que indaga y el sesgo de rebaño — Sofrodynamia® y Salud

¿Cuál es la mejor dieta? — Sofrodynamia® y Salud

Esa es una pregunta que me hacen con frecuencia. Supongo que porque hoy día oímos hablar de numerosas opciones dietéticas todas ellas con la vitola de “ser la mejor”. Así por ejemplo tenemos la Dieta Ovo-lacto-vegetariana, la Dieta Crudivora, la Dieta Vegana, la Dieta Higienista, la Dieta Hiperprotéica, la Dieta Paleo, la Dieta Cetogénica, la […]

¿Cuál es la mejor dieta? — Sofrodynamia® y Salud

El optimismo es una decisión

Vivimos en un mundo loco, desalentador, destructor de sueños y de esperanzas. No es pesimismo, es la realidad. Es difícil enfocarse en la consecución de tantos sueños cuando vivimos inmersos en un vaivén de descontrol de tantas cosas en tan corto tiempo. Ver cómo pasan los días, las semanas y los meses y notar cómo […]

El optimismo es una decisión

FUEGO

https://wp.me/s7QdV-fuego

cita 289

El amor siempre trae dificultades, es cierto, pero da energía Vincent Van Gogh(1853-1890) Pintor postimpresionista holandés.

Memorias de un descarnado (23-29) Por Deéelij

Memorias de un descarnado (23-29) Por Deéelij Posted: 26 Jul 2021 11:55 PM PDT   11. Páginas en blanco      “La verdad es totalmente interior, no hay que buscarla fuera de nosotros, ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.” Mahatma Gandhi. Político, abogado y pensador indio (1869-1948)      “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés” Antonio Machado. Poeta y prosista español. (1875-1939)   Décimo sexta jornada. 08:01 horas. Complejo aeronáutico de Nairda.        Desde la enfermería llegó el aviso. Jano había despertado. Estaba consciente y permanecía con constantes muy aceptables, demostrando gran apetito y ganas de charlar. La médica de guardia, Lelia, notificó que escuchó hasta seis veces consecutivas el relato de su incidente. Pitt rio ante las extraordinarias noticias anunciando su inmediata presencia.        Antes de partir, examinó el orden del día. Las clases organizadas mantenían su dinámica. Los recién estrenados instructores acababan de recibir a nuevos alumnos y alumnas, los cuales mostraban las percepciones habituales, nada fuera de lo usual, salvo que uno de ellos era realmente muy joven, sólo dieciocho años y un mes, pero esa circunstancia tampoco inquietaba en lo más mínimo; no sería el último, ni era el primero, y, al igual que todos, saldrían adelante. Observó el cuadrante de clases de Pal. Despegó temprano con una alumna que tenía problemas con la segunda regla de vuelo. Posiblemente estaría toda la jornada fuera, aunque si la evolución era la presumida, posiblemente regresaría para la cena. De cualquier manera, decidió lanzarse a la borradura del monstruo que habitaba en Jano como un parásito. Cogió el manual de vuelo del mismo partiendo alegre y sonriente; enfrentarse al ogro que atenazaba cualquier posibilidad, siempre, fue uno de sus retos personales. Sabía de la dureza en la demolición del mismo, pero de igual manera conocía el método para su aniquilación. Una vez más, lanzaría sus torpedos para hundir el navío pestilente que usaba el depredador para sus fechorías.        Durante el trayecto recordó una frase almacenada en su memoria desde tiempos incalculables, un enunciado que resumía el súbito problema de Jano: Es difícil estar con quien no se gusta a sí mismo, porque no sabe Quién Es.” Que el piloto adquiriera tales circunstancias desembarazándose del lazo del fantasma que nublaba su mente, dependía, casi exclusivamente, de la correcta introspección formulada como fruto del examen exhaustivo del manual de vuelo.        –    Buenos días. Según la doctora te encuentras saludablemente magnífico – indagó comprobando un semblante sonriente con buen color.      –   Buenos días Pitt. Me alegra volver a verte, no imaginas cuánto. Estoy muy recuperado, tan sólo un pequeño malestar en las ingles; incluso me han permitido andar, no mucho, pero he podido hacerlo con energía, sin sentir flaqueza en los músculos. Supongo que me darán el alta pronto para poder volar de nuevo, me muero de ganas, pues esto de estar varado en esta playa blanca de algodón inmaculado, rodeado de amabilidad, buen trato, cordialidad y enfermeras alegres y complacientes, es muy agradable; pero echo en falta el aire puro y saltar entre las nubes, porque…      –     Espera. Espera – hubo de aplacarle ante un monólogo impulsivo –. Creo que antes de que salgas de aquí, es necesario que repasemos algunas cuestiones. ¿De acuerdo? – preguntó insinuando y provocando su atención y entendimiento.      –     Como quieras, Pitt. Tú mandas. Pero, es que me encuentro tan confortable que tenía que expresarlo. ¿Por dónde quieres que empecemos ésta mañana? ¿Qué tengo que aprender ahora, que antes no haya asimilado?      Pitt le miró complacido tras captar su interés. Del maletín marrón oscuro de doble hebilla plateada extrajo algo bien conocido. Lo depositó sobre el borde de la cama, provocando la incorporación hasta la posición de sentado del enfermo. Lo asió entre sus manos como si de un tesoro se tratara.      –     Pensé que lo habría perdido en el descenso en paracaídas, pues es lo único que no me entregaron de mis pertenencias personales, además del mono de vuelo, que imagino debe estar inutilizado.      –     Aquí nunca nada se pierde, sólo se encuentra lo que se quiere. – apostilló Pitt buscando su complicidad, indagando en su curiosidad, recordando que un Starfighter había desaparecido, y ello de alguna manera, contradecía su actual afirmación.      Jano no contestó; no captó. Mantenía fija su mirada en el manual que un día recibió inmaculado y perfecto; ahora, un cofre de papel deteriorado y sucio de manchas de grasa de aceite de aviación y cierto olor a keroseno. Acarició sus pastas y lomo queriendo darle el consuelo por el mal trato y descuido ofrecidos. El voluminoso libro estaba repleto de páginas en blanco de las que tan sólo pudo leer unas pocas, las que estaban escritas con breves sentencias; frases, al principio, sin aparente contenido a las que no prestó la suficiente consideración ni relevancia cuando le fue confiado, pero repletas de un sentido maravilloso que aportaron fe, seguridad y un nuevo fervor por experimentar el gozo del vuelo, y que ahora quería y creía necesitar como la guía que le conduciría hasta completar su instrucción. Intuyó que, si de nuevo estaba en su posesión, no era por casualidad; alguna lógica habría que descubrir. Pitt, como siempre, no hacía nada porque sí.      –     ¿Qué quieres que haga con el libro? ¿Acaso hay más reglas de vuelo que aprender? Pal dijo que mi instrucción había concluido. ¿Adónde quieres llegar, Pitt?      –     Veras Jano. Escucha sin interrupción, por favor. Lo que voy a decir es relevante e importante, aunque pueda parecer disparatado. Ese libro, es, en realidad el contenido total, y exacto, de toda tu, digamos, “existencia mortal” – aclaraba mientras era oído con asombro por tal revelación –. Es personal. Único. Es, con concreción, el reflejo milimetrado de cada instante, de cada sensación, de cada situación, de cada notoriedad vivenciada, experimentada. En él podrás encontrar, al leerlo, paladeándolo, aunque puedas no creerlo, el proceso seguido hasta el momento actual. No. Aún no lo abras por favor – advirtió ante su intento -. Escucha sin distracción. Recordarás cuando te lo entregué el primer día, y al hojearlo, que encontraste la mayor parte de su contenido sin escritura – Jano asintió con tímido gesto –, pero eso ha debido ser restituido al pasar el entrenamiento. Es lo que sucede siempre. Ahora podrás leerlo. Hazlo con esmero. Presta cuidado a cada frase, coma y punto. Es la forma adecuada de extraer lo que falta y necesitas para destrozar tu escollo. Después, estoy seguro, tendrás preguntas y cuestiones que resolver, y yo estaré presente para solventarlas; pero no antes. Es preciso y conveniente que ello sea así. Es el método adecuado y operativo, el que siempre se ha empleado, el que mejores resultados otorga. Es, la fórmula desde la cual acometerás el proceso al que voluntariamente te sometiste. Sé que lo que manifiesto puede turbar o asombrar, incluso anular tu entendimiento. No obstante, confía en mí. Por mucha estupefacción y extrañeza que puedas encontrar al albergar el descubrimiento del aporte de esas páginas, todo es posible. Ese libro eres tú; créeme; sólo y exclusivamente tú. Descubrirás, a pesar de lo que yo pueda decir, añadir o promulgar, el auténtico alcance de la esencia de Quién Eres en realidad – respiró en profundidad produciendo expectación –. Por muy fascinante, asombroso y quizá turbulento que pueda parecerte, lo que leas eres tú, no lo que has sido o podrás ser. Es en realidad lo que Eres. ¿Entendido? – preguntó atesorando una respuesta afirmativa.      Jano pensaba detalladamente. La información recibida describía algo inaudito; inesperado. Presentaba un aspecto que no imaginó en ninguno de sus mejores sueños. Ni aun siendo adivino, hubiese descubierto tal muestra. No sabía qué responder. Las ganas por empezar la lectura constituían el afán de sus ademanes. Su inquietud por comprobar tales aseveraciones, motivaba el asueto al que se veía relegado. Pitt, tranquilo, esperaba la conclusión de sus reflexiones. Cada vez que un alumno llegaba a este punto, se producía un efecto similar. La paciencia le mostró siempre a Jano que era el mejor sendero; por lo tanto, debía esperar sin aspavientos, en calma, solícito.         –     Pitt –dijo con la mirada ida en las sábanas donde sus manos albergaban el quid de las cuestiones que habían forjado su incierto, pero al parecer real deambular, aún inescrutado –. Alcanzo a entender lo expuesto, aunque sea un tanto extraño, pero hay una cuestión que quisiera resolver, ¿qué me pasó con el Starfigther? Por más vueltas que le doy y repaso aquellos instantes, no encuentro respuestas; no sé en qué me equivoqué. Creí estar preparado al finalizar el curso, para realizar ese vuelo, pero algo falló. ¿Qué piensas que fue? –    Tenemos la respuesta en los informes y análisis realizados por el ingeniero jefe de seguridad en vuelo, son definitorios y contrastados. Tropezaste con el escollo al que tenías que enfrentarte, el problema que te trajo a Nairda. No es que no quiera o no pueda contarlo; no obstante, sí debo abstenerme de mencionarlo. Considero que la mejor opción, así lo dicta la experiencia, es que lo descubras por ti mismo tras la lectura. El libro de tu existencia mostrará el aspecto que has de reparar – hizo una pausa estudiada –. Te enfrentas al más implacable de los problemas, a lo que llamamos “el destructor” – concurrió con un exhausto silencio esperando indicios en sus gestos –. Pero ten la seguridad de que te ayudaremos a reparar las adversidades que encuentres. Ahora, solicito una vez más tu confianza en mí. Lee; hazlo sin prisas, delicadamente, y hallarás las claves desde donde abordar y aniquilar cualquier inconveniente que te impida volver a volar. ¿Confías en mí?      –     Sí, por supuesto – respondió sin dudar – sé que puedo hacerlo.      –     Te pido, entonces, que del mismo modo confíes especialmente en ti, por muy absurdo que pueda parecer esta solicitud.            Ambas miradas quedaron en suspensión sin necesidad de articular sonido alguno. La complicidad se había establecido hacía tiempo. Jano supo que debía seguir el sendero marcado, descubrir y desentrañar. Dejaría que el río continuara por su cauce sin precipitar un torrente irreflexivo que desembocara en una catarata de inciertos. Confiaría. Lo haría, en Pitt, y en él.      El General le asió por sus hombros con sus manos procurando transmitir fortaleza al despedirse. El alumno quedó enclaustrado en una soledad circunspecta, sólo, con la única compañía de sus pensamientos, sentado en la cama. El mapa de lo que parecía ser su existencia iba a ser abierto. Cerró los ojos y respiró profundo varias veces. Pitt no podía engañarle, por tanto, lo que iba a saber podría resultarle cuanto menos intrigante, por no decir perturbador. Comenzaron las cavilaciones: ¿Y si no le gustaba lo que descubriera? ¿Qué podría encontrar que pudiera asustarle tanto como para no atreverse aún a leer? ¿Qué sería lo que Pitt llamo “el destructor”? Esa palabra sonaba tremenda. Cierta angustia invadía sus escrutinios, pero tenía que hacerlo, afrontar el reto, descubrirlo y descubrirse el mismo. Quizá al leer podría recordar cómo fueron todas sus vidas anteriores antes de llegar a Nairda. Quizá, sólo quizá, ello le aportaría algunas claves ilustrativas. Incluso podría recordar su auténtico nombre, pues el actual no le sonaba al real.      La puerta se abrió interrumpiendo su introspección. Nunsi entraba pidiendo permiso con sutileza y encanto.      –     Buenos días, Jano, esto es de parte de Pitt; ha mencionado que te serían de utilidad – decía entregando un pequeño bloc de notas y algunos lápices bien afilados . Si necesitas cualquier otra cosa pulsa ese botón ámbar – concluyó señalando la posición en la pared del avisador y dejando, al marcharse, el encanto estelar de una dulce sonrisa.      Dobló la almohada encontrando una posición que le permitía mayor comodidad. Recordó que anteriormente sólo pudo ir visualizando las páginas a medida que su entrenamiento avanzaba. Probó abriendo por el inicio. La primera estaba en blanco, algo que esperaba. La siguiente mostraba un índice sorprendente dividido en varias partes: La primera se refería a las seis normas de vuelo, las que él pudo ver hasta el momento. La segunda, muy extensa, hacía referencia a las diversas vidas que había experimentado sin existir ninguna cronología, sino sólo un título que dedujo podría ser el nombre usado en cada una de ellas, en total once, la última con un nombre que le era familiar: Jerónimo.      La curiosidad por infiltrarse en esas páginas era latente, pero escogió la prudencia y recorrer el libro por orden. El tercer título lo determinaba una palabra: “Marcaciones”. ¿Qué sería o contendría el mismo? La respuesta a su curiosidad debió ser controlada nuevamente. Paciencia, se dijo. Precipitarse podría descomponer la realidad que ofrecía el volumen atesorado entre sus manos, ahora sudorosas por el descubrir reciente. El cuarto y último título estaba definido como “Conclusiones”. Examinó con rapidez lo que antes fueron hojas en blanco. Ahora, al pasarlas pulsándolas sobre su pulgar derecho, comprobó lo contrario: Estaban repletas de palabras. Ninguna permanecía unida a la otra sin poder ver su contenido. Lo que antes no existía, se manifestaba. Era la prueba evidente de la predicción de Pitt.      Pasó cada una de las seis lecciones aprendidas. Esperaba encontrar algunas otras frases, pero todo permanecía exacto a como lo recordaba. Nada de lo que extraer consecuencias; no obstante, volvió a releer. Quizá no lo hizo con la debida concreción y meticulosidad. Miró desde distintos ángulos; quizá algún reflejo lumínico ofreciera algún matiz peculiar: Nada. Repitió el examen, esta vez exponiéndolas al trasluz: El mismo resultado. Lo intentó con el tacto, pues podría haber algunas palabras marcadas en resalte: Desistió. Lo que había era, exclusivamente, lo que pudo ver y leer.      Iba a empezar con el relato de sus vidas cuando una idea llegó como un flash. En el bloc de notas escribió el alfabeto otorgando una numeración a cada letra. ¿Sería posible que al reducir las frases y las palabras a números pudieran ofrecer algún dato? Parecía una idea interesante, se dijo; el libro podría encerrar algún mensaje en clave.      Durante más de una hora permaneció sumido afanosamente en la búsqueda de algo que pudiera parecerse a un enigma o jeroglífico del que extraer una solución o alternativa viable, pero por más que insistía, el aporte era totalmente insustancial. Había emborronado la mitad del bloc sin resultados. El cansancio mental anunciaba al mismo tiempo el agotamiento por la posición en la que permanecía. Decidió salir de la cama buscando la comodidad en el butacón que formaba parte del mobiliario de su habitación. La maniobra podría acarrear una nueva caída, por lo que prefirió avisar a la enfermera y solicitar su ayuda.       Nunsi acudió con prontitud, realizando las presentaciones personales. Escuchó y atendió la petición, pues Lelia había aconsejado la conveniencia de iniciar cortos paseos que permitieran el fortalecimiento de los músculos. En el transcurso hasta la butaca, percibió como sus piernas, mediante cortos pasos, ofrecían la potencia adecuada para un desplazamiento sin gran esfuerzo, ni mucho dolor.       Cómodamente sentado y pertrechado, emprendió la lectura. Algo debería encontrar en los relatos que le esperaban, de al parecer, sus vidas anteriores. Ø  “Grüich, era el nombre que anunciaba sus comienzos. Inmediatamente el relato lo sumergió en una oda de fascinación y estupor. No podía dar crédito a la increíble belleza estilística y semántica de la exposición de los hechos, ni al contenido del continente. Simplemente no imaginaba que él hubiese podido encarnarse en tales circunstancias. Grüichfue, según el libro, la primera experiencia que vivenció como un temido gigantón entre el resto de los habitantes de aquel planeta, de aspecto feroz, con una espesa capa de pelo que rodeaba su cuerpo y siempre desnudo. Era una especie de guerrero, un mercenario que, con las armas de su altura y fuerza, algún palo y el uso de piedras lanzadas con gran puntería y destreza, era contratado por las tribus rivales para realizar venganzas, ganar batallas, o simplemente ajustarle las cuentas a quien se le tuviera cierta manía o envidia. Destronó a jefes y jefecillos de clanes. Su recompensa siempre era la misma: alimento sin límites y las mujeres que escogiera a su disposición; esa era la moneda de cambio que usaba. Él nunca quería pertenencias de ningún otro tipo. Tampoco se sometió a ninguna norma, ni razón más que las suyas propias. Siempre fue temido, y, en muchas ocasiones, su sola presencia dirimía el conflicto de parte del bando que mejor le hubiese pagado. Grüich murió como vivía, luchando, en solitario, sin familia, sin compañera, sin descendencia reconocida. Fue sorprendido en mitad de una oscura noche por una de las tribus a la que más dolor había infringido en esa vida: Una noche, un gran griterío y antorchas encendidas le despertaron de su sueño. Aletargado, no supo reaccionar consecuentemente, cayendo en la trampa a la que fue conducido: al lanzarse fiero contra los enemigos que se le enfrentaban penetró en el lugar escogido por los mismos. En ese instante, una tremenda piedra de casi media tonelada caía desde unos diez metros de altura sepultando cualquier ulterior suspiro y continuidad”.         Ningún escritor hubiese podido imaginar, pensó, aquélla fascinante historia relatada con todo lujo de detalles. Miró el reloj de la pared: Eran las doce y diez. Tardó algo más de dos horas en leer las primeras cuarenta y tres páginas repletas de una minúscula letra que dificultaba el proceso. Sea como fuese, constituyó algo tremendamente apasionante, se dijo convencido. Más que sacar consecuencias, el impulso de la curiosidad concluyó en el siguiente relato. “Haltemm sería el seudónimo al que respondía en esa segunda experiencia. Vivía en una gran isla con forma de banana gigante. Era de piel marrón oscura, con una prominente barba acaracolada. Vestía con pieles procedente de la caza de animales salvajes, y para su tremenda sorpresa era el chamán de toda la población indígena que se vio sometida al dominio de una raza de color amarillento. Su fuerza estaba establecida por la contundencia de las armas que usaban. La paz siempre reinó hasta la llegada de los invasores. Desde ese instante pasaron del disfrute de una vida en libertad, sin problemas, ni compromisos, con la única ley de morar procurando el bien para el resto de los habitantes, a ser operarios de los conquistadores. Fueron organizados para realizar ciertos trabajos de agricultura y extracción de minerales. La población disminuía con rapidez debido al alto número de horas a las que se les sometía en el trabajo del que sólo obtenían la recompensa de algo de comida insustancial para poder sobrevivir. Haltemm fue respetado y liberado de esas cargas debido a su papel dirigente, aunque especialmente era temido por el arte desarrollado en el ámbito de la brujería. Como hechicero, curandero y guía espiritual, fue dejado en la más absoluta libertad de movimientos. Tales facetas le permitieron no sufrir la ignominia, ni los abusos. Dedicó cada uno de sus instantes a velar fundamentalmente por la salud de sus congéneres, a los que, a pesar de sus esfuerzos, veía desaparecer sin que la tasa de nacimiento fuese superior a la de mortandad. Él fue uno de los últimos en fallecer; pero dispuso del tiempo suficiente para comprobar cómo repoblaban su tierra con personas de tez similar que hablaban un idioma ininteligible, traídos de otras tierras lejanas. Fue una existencia productiva, a su juicio actual. Luchó por el bienestar de los suyos, sin poder conseguirlo. El ocaso de sus días lo provocó la desolada tristeza de ver desaparecer a toda una civilización que vivía en paz, armonía y felicidad. Contempló la completa destrucción de una realidad inigualable, realmente maravillosa, y eso apagó el éxtasis de un corazón que fue envenenado por la amargura que progresivamente culminaría en una apatía total. Simplemente se apagó sin dolor, pero precedido de un tremendo sufrimiento”. Posdata: En el artículo del día 1 de diciembre (Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre. III Parte) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia, que solucionaba el 80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional, siendo feliz en tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que, con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán, pues mis tiempos están contados, para seguir en esa labor. No se trata de dar una formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas (Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su correo profesional:  terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es   Para las actualizaciones de Todo Deéelij y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com ===========el cielo en la tierra====================================

La noche sobre el Océano (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 28)

La noche sobre el Océano (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 28) Posted: 11 Jul 2021 08:21 PM PDT La blanca mariposica, tan graciosa ella, ya es libre para amar, ya ha cedido su voluntad a la de Dios y desea conscientemente unir su voluntad a la Suya. Pero no sabe. No sabe qué hacer. Acostumbrada siempre al “yo puedo, yo valgo y yo sé”, que ahora, que realmente desea con todas sus fuerzas cumplir Su voluntad, resulta que no sabe. Ya no es suficiente aquello de las obras de misericordia, o dar limosna a los pobres o no hacer daño a sabiendas o incluso, cumplir la legalidad. Marta-María intuye que hay algo más. Es lo del joven rico, -Maestro, además de todo lo que he cumplido, ¿me falta algo? -Pues sí, deja tu “yo puedo, yo valgo, yo sé” y déjate guiar por mí. Y que sepas que no vas a tener dónde reclinar la cabeza. -¿Y cómo puedo hacer eso? -Ama, como yo te he amado y te amo… Pero…, El ocaso se cierne sobre la nave y a proa se abalanza la negrura profunda de la noche en el Océano. Y con la noche, sobreviene… #1 La invasión divina o Séptima Morada Lo que va a suceder a partir de ahora es algo que a la mente y al alma, le podrá el mundo del revés, tanto el exterior, controlado por la mente, como el interior, vivido por el alma y tratado de comprender por una mente cada vez más incapaz para comprender y aceptar. Se trata de la “Invasión divina del alma” o, dicho de otro modo, la manifestación total de Dios en la vida de la persona (cuerpo, mente y alma) con todo el cortejo de manifestaciones, tanto positivas como desagradables que describen los místicos Teresa y Juan, principalmente. La invasión divina (esas experiencias que generan en el alma el deseo de unirse definitivamente a Dios y que ello no es posible sin la muerte del yo), es la causa que origina la Noche del Espíritu o el tránsito de las quintas a las sextas moradas. Esa revelación divina al alma choca con su incapacidad e información ineptitud para comprender. El torrente choca contra la roca y genera mucha espuma (confusión y miedo). En las moradas previas Dios ha trabajado a la mente y a los sentidos y ésta ha colaborado de buen grado. Se han subyugado las pasiones y mortificados los apetitos. Ha sido la fase terrestre del Camino, que aún llena de dificultades y obstáculos, se pudo completar. Pero El Camino de Santiago hasta Finisterre es sólo la noche del sentido. Ahora, en el mar, la acción de Dios es directa, sin intervención de la mente. Todas las facultades quedan sometidas a la acción de Dios que llega a ellas desde las profundidades del alma. no vienen de fuera, sino de lo más profundo. Así que la gran sorpresa para el alma radica en que Dios, Jesús, siempre han habitado la casa, nunca estuvo fuera. Por tanto, la idea original de que Jesús llamaba a la puerta de la casa, y Marta le contestaba que no le podía atender porque estaba ocupada mientras María estaba encerrada en la Torre de Doña Urraca era una percepción ilusoria, porque Dios siempre ha habitado, justamente la Torre de Doña Urraca, donde creía María estar encerrada. Y lo estaba, pero estaba dormida, drogada por una mente, una Marta que, también engañada por el entorno a la casa (por el mundo y la educación recibida de sus congéneres), creía que la casa y el barrio era “todo lo que existe” y, en esa creencia se montó su propia “matriz virtual de la vida”. Se creó una postverdad a base de “noticias falsas”, fakenews, elaboradas para justificar el cúmulo de habilidades y responsabilidades hacia ese mundo material, un modelo de realidad que justificaba su ego. Descubrir esta nueva realidad o, descubrir lo falso de la realidad en la que ha vivido María y Marta, supone el mayor de los desengaños, que para Marta es el anuncio de su progresiva evanescencia y para María en de su total liberación. La resistencia a la acción de Dios en este contexto es la causa fundamental del comienzo de los sufrimientos de la noche pasiva del alma. Puede que la mente haya aceptado que tiene que ceder el mando a Dios. Pero una cosa es saber que esto es así y otra cosa muy distinta es ser consciente de que esa cesión del mando se está produciendo sin intervención propia, que todo depende de Dios porque esta situación constituye el principio del fin de la existencia del yo. En realidad, la noche del espíritu es la frontal oposición de la mente a la acción divina. Es algo visceral, no se puede entender ni se puede evitar. Es así y Dios lo sabe. Así que lo único que le queda al alma es dejarse hacer. En este proceso, nuestros místicos advierten la intervención del demonio que no es otra cosa que el incremento de la negatividad de la mente a dejarse orillar por la Divinidad. Hablar del demonio como un tercero interpuesto entre Dios y el alma o admitir que constituye la fuerza centrífuga que de modo natural fuerza u obliga a la persona a prevalecer su yo, su ego, distorsionando una realidad divina enturbiada por los deseos y apegos que le otorgan carta de identidad, a efectos finales es básicamente lo mismo. Porque el demonio (eliminando las pinturas barrocas sobre el tema), domina la mente y la voluntad de la persona y se encarga de mantener al alma adormecida y a Dios ocultos en la Torre de Doña Urraca, que en realidad es la séptima morada del castillo interior. #2.- La ineptitud del alma a lo divino Este comienzo de la Noche es lo que es San Juan de la Cruz denomina la ineptitud del alma a lo divino es decir la incapacidad de adaptarse o de ceder el mando a Dios. La mente, Marta ya no tiene que hacer, aunque gastará sus últimos coletazos para defenderse, pero ahora le toca a María también ceder explícitamente el mando a Dios. La noche del sentido es amarga para la mente (para Marta), pero la noche del espíritu es dramática para el alma (para María). A fin de cuentas, ambas, Marta y María han vivido juntas toda la vida y necesariamente han interactuado #3.- El drama interior Teresa describe el drama del alma con dos tipos de sufrimiento, los interiores y los exteriores que, San Juan de la Cruz describe en la poesía de la Noche oscura, un abismo de sufrimiento inefable provocado por el súbito destello de la luz de Dios que cubre de tinieblas el todavía débil espíritu, el rayo de tiniebla de San Dionisio. Esta situación pone en evidencia que la luz no puede convivir con la tiniebla, por esta antagónica e imposible situación, el alma lucha y sufre. Porque se ve extremadamente alejada de Dios. ¿Por qué me haces opuesto a mí? ¿Por qué me lastras sin piedad? Es casi la lucha de materia- anti materia, que provoca la extinción de ambas fuerzas. Angustia de vacío. Miedo a la soledad y oscuridad. La nada del silencio absoluto. El Océano torna absolutamente oscuro. La mar comienza a rizarse y la fuerza del viento se torna amenazadora. La nave cabecea y balancea de modo peligroso. Ha comenzado la tormenta. Comienza la fase final de la evanescencia del leño bajo los efectos de la llama de amor viva. ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva acaba ya si quieres, ¡rompe la tela de este dulce encuentro! (S. Juan de la Cruz, Llama de amor viva) El recuerdo de los días y épocas felices, en los que Marta y María caminaban alegres por el Camino en compañía de Jesús y el consuelo no era tan escaso, agudizan ahora el dolor y el sufrimiento. San Juan recurre a Job y Jeremías para describir estos sufrimientos. (Job 16, 13-17 y Lam 3, 1-20) El alma se queja a Dios y le acusa de todos los males. ¿Por qué me has abandonado?” Se queja de ser sometida al fuego en el crisol de la vida. Incluso Dios admite la propia confusión del alma. Por eso la mente y el alma, si es que aún existe algo que las diferencie, se sienten traicionadas. El único objetivo de esta durísima acción de Dios es cegar absolutamente, no sólo a la mente (no puede razonar), sino el alma (no puede confiar). No pueden hacer nada. #4.- El drama exterior La vida espiritual la persona la vive de dos formas distintas pero íntimamente relacionadas. La interior que en esencia es la vida de oración, que pasa por las cuatro fases que indica Teresa de Jesús, oración verbal, mental, de recogimiento y de quietud o contemplativa y la exterior, que es la relación de amor y misericordia con los demás, con los semejantes, próximos y lejanos. En la interior la actitud es “dejarse amar por Dios”, cederle el mando de la vida y la exterior es amar a los demás como Dios le ama. Y en estas manifestaciones exteriores de amor y misericordia, también importa la actitud y sensaciones del cuerpo y de la mente, lo que obliga a abordar los Fenómenos psicológicos que provoca la experiencia de la noche oscura en el organismo y en la propia mente, lo que influye también en la relación con los demás, y en manifestaciones tomadas por anómalas por los otros, tanto más cuanto se experimenten síntomas que impresionen de trastorno o enfermedad corporal o mental. Desde las quintas moradas advierte Teresa de estos fenómenos. Raptos y arrobamientos. Agitación, frenesí que perciben los demás. La parálisis de los sentidos por la acción directa de Dios, genera un sentimiento de impotencia. Ya no es posible meditar o conceptualizar. La mente casi que no acierta a abordar los negocios cotidianos. Lagunas de memoria. Pérdida de la consciencia temporal. La Oración se hace imposible. Olvido de lo que acaba de hacer. La acción directa de Dios en el ser se propaga como ondas de un estanque hasta la orilla, la superficie, el soma, lo biológico, la mente cerebro y todo un cortejo sintomático que pueden ser vistos como patológicos. Estos efectos son según San Juan, consecuencia de la debilidad de todo el ser al recibir la luz de Dios, por su torpeza e impureza aún. La Medicina, en especial la Neurología y la Psiquiatría son esenciales, en coordinación con un experto director espiritual. El médico conocedor de estos sucesos, si sospecha que está ante los efectos de la acción de Dios, habiendo descartado previamente patologías de base orgánica y psiquiátrica, no debe suprimir el dolor sino ayudar a superarlo y soportarlo. En este estado de sexta morada (o noche pasiva del espíritu), Dios ha elegido al alma y la quiere para sí. Así explicado, parece una posesión (divina en vez de demoniaca), pero los efectos aparentes se parecen. La diferencia está en que aquí el alma es recuperada a su estado original, porque siempre ha sido de naturaleza divina; en el segundo caso, el alma se hunde en una distopía, expresión viva de lo que nunca ha sido ni será. En cualquier caso, la vivencia subjetiva del alma es que se siente alejada de Dios y criticada, drogada, tachada de perturbada mental o discapacitada y, siempre juzgada como comportamiento patológico. #4.- ¡Corten! ¡Corten! … Dice el director de la peli cuando considera que la escena ha concluido. Ya es suficiente. Pueden descansar, le dice al equipo de rodaje. ¿Pero, no estábamos en medio del proceloso Océano luchando contra la gran tormenta, en medio de la invasión divina del alma? ¿Pero, no estábamos, Señor, en la cumbre del Monte Tabor, encantados todos de la vida y te propusimos que hiciéramos tres tiendas? Así que, en medio de los arrobamientos espirituales y de las inimaginables escenas de la pobre barquilla navegando a la deriva del viento por la Mar océana, va el director de la peli y dice ¡¿Corten?! Entonces, todo el guion de la peli, lo del Camino de Santiago, lo de llegar a Finisterre y lo de embarcar en esa barca sin remos y sin timón pero con velas, ¿es falso? A ver, si te lo puedo explicar, aquerido amigo. Como te referí en la entrega cuarta “Una historia de amor”, la Biblia NO ES una teología para el hombre, sino una antropología para Dios, es decir, un “a ver cómo le explico yo a estos, de qué va esto del Reino de los Cielos, para que me entiendan”. Y en la entrega “10.- Camino de Santiago”, también hice referencia a cómo Alan Watts, el conocido autor de muchos libros sobre sabiduría oriental, entre ellos, “El camino del Tao”, decía que para nosotros, los occidentales, es muy difícil describir los estados del alma sin tener que acudir a símiles físicos, tales como el camino, la luz, la oscuridad, la fatiga, la desorientación física, el dilema entre qué camino escoger, etc… Es decir, la experiencia espiritual necesita de una explicación física para que más o menos, el oyente o el lector se la pueda imaginar. No parece que sea necesario esto en Chino, dado que posee ideogramas espirituales, que describen por sí mismo esas percepciones y experiencias sin tener que acudir a los ideogramas que describen el mundo físico. También es verdad que ideogramas chinos, los hay para aburrir, unos 7.000, parece ser, con lo cual no tienen problemas para utilizarlos y combinarlos como les de la gana. Quiero decir con esto que cualquier representación física de una vivencia espiritual, en Occidente, necesita de un símil físico para, más o menos, el doctrino lo pueda entender. Es lo que han hecho los místicos al describir la vida espiritual, que si un “camino de perfección”, que si un conocer un castillo, o la subida a un monte, es decir, comparar la vida espiritual con una experiencia física. Hasta el suceso sobrevenido en Pentecostés, lo describe San Lucas en “Los hechos de los apóstoles”, como la entrada de un viento huracanado en la estancia donde estaban la Madre y los apóstoles, y la llegada y pose sobre sus cabezas de una llama y, etc., etc. Es decir, una descripción física de un suceso profundamente espiritual. Y cuando en mi narración de la navegación de la barca a punto de zozobrar estaba en lo más interesante… ¡corten! Dice el director. Cuando los tres estaban extasiados viendo a Jesús, Moisés y Elías en la más fascinante de las transfiguraciones, ¡corten! Dice Jesús. Cuando en el libro de las Moradas, estaba Teresa describiendo las alucinantes moradas sextas, con todo el despliegue de alucinantes arrebatos místicos, cogen las narraciones y dicen ¡corten! Se acabó la vaina. Y nos quedamos sin saber cómo termina la peli, con lo interesante que estaba. Y Jesús les dice a los tres (Pedro, Santiago y Juan), “vamos chicos, bajemos, que queda mucho curro todavía” Y Teresa, al describir las moradas séptimas, dice, “[13] No queramos ir por caminos no andados, que nos perderemos. Marta y María han de caminar juntas para hospedar al Señor y tenerle siempre consigo ¿Cómo le daría de comer María a Jesús si Marta no preparara la comida?” Es decir, cuando estamos en el clímax de la historia, la propia historia se desvanece, queda como una ensoñación, la mente despierta, Marta despierta ¿dónde…? ¡Pues en su puñetera casa! ¿dónde va a ser? #5.- ¡Es la vida, estúpido! ¡De su casa no han salido! ¿Entonces, el Camino de Santiago, Finisterre, el Océano? Todo es una simple parábola, como las de Jesús que diría, “el Reino de los Cielos es como un largo Camino a Santiago que luego continúa hasta Finisterre” y etc., etc. ¿Todo ha sido un sueño? Sí y no. Ha sido una ensoñación espiritual, que ha transformado completamente toda la vida de la persona. Al despertar, Marta y María, resulta que ya no existen separadas, sino que son una sola entidad, Marta y María han aprendido a caminar juntas. Y juntas, son una con el Océano. ¡Es la vida, estúpido!, por si no te habías dado cuenta. ==================================================== Autor: José Alfonso Delgado Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021. ===============================el cielo en la tierra =====================

Anteriores Entradas antiguas

WordPress.com News

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.

Josep Pamies blog

una opinion silvestre

salvela

Literatura, fotografía y comentarios literarios y cinematográficos

Porque la vida es irreparable y la podemos destruir aun más

La desesperación, surrealidad, flojera, miedo, dolor, alegría de lo que hacemos a diario, viéndolo desde un punto de vista alterno

Huellas en mi alma

El blog personal de Ema

Árbol en tierras Salvajes

Todos Buscamos respuestas, yo tengo algunas y quiero compartirlas contigo

~El carpe diem en su mejor verso

"La inspiración te busca, deja que te encuentre aquí."

Ecos de la distancia

Blog de la autora Estefanía Jiménez

Redalmados

Educación, Discapacidad, Psicología, Orientación, Curiosidades y mucho más

La letra pequeña crece

Cosas que se me pasan por la cabeza y que me atrevo a escribir...

Poemas Desde el Vacío

Sitio de Convergencia de Saberes

traficodeletras

Lima-Peru (PARODY)

Javier Trejo

Para mis amigos, mi comunidad y los amantes de la literatura

ESTEFANÍA Y SUS ROLLOS

"Vengo de una raza conocida por el vigor de su fantasía y por el ardor de su pasión" E.A.Poe

Eltiempohabitado's Weblog

Blog de Julie Sopetrán. Poesía para niños y adultos.